Definir el ayuno no es fácil porque el término abarca una amplia gama de métodos y propósitos. Tradicionalmente, se entiende por ayuno una abstinencia temporal voluntaria de consumir alimentos sólidos y/o bebidas, que suele justificarse por costumbres religiosas, objetivos terapéuticos o adaptación a ciclos naturales. Sin embargo, desde que los beneficios potencialmente saludables del ayuno son objeto de estudios científicos, se han propuesto otras muchas definiciones científicas y médicas. La situación resulta aún más compleja cuando entran en juego diferentes estrategias que imitan el ayuno.
Valter Longo, renombrado experto en la investigación de la longevidad y la nutrición, fue un pionero en el desarrollo de programas de pseudoayuno. En 2013 recibió el premio de la Fundación Maria Buchinger por sus trabajos sobre los temas «Ayuno y longevidad» y «Ayuno y cáncer» en el marco del Congreso internacional organizado por la Ärztegesellschaft Heilfasten & Ernährung e.V. (ÄGHE e.V.) en colaboración con las clínicas Buchinger Wilhelm. Basándose en sus estudios sobre los beneficios que la restricción calórica tiene para la salud, el profesor Longo desarrolló un programa de nutrición estandarizado que imita los efectos del ayuno, pero aporta nutrientes importantes.
La base de la primera dieta de pseudoayuno comercializada fue una colección de recetas de la Universidad de Carolina del Sur y de la empresa L-Nutra. El programa está diseñado para cinco días.
El primer día se consumen unas 1100 kcal consistentes en, aprox., un 11% de proteínas, un 46% de grasa y un 43% de hidratos de carbon
En los días 2 a 5 aprox. 700 kcal de 9% de proteínas, 44% de grasas y 47% de hidratos de carbon
El éxito del programa fue inmediato, convirtiéndose en objeto de numerosos estudios científicos. Entre los estudios más notables destacan los realizados con ratones, que demostraron que una dieta de pseudoayuno de cuatro días que se realice cada dos meses puede contribuir, a partir de la mediana edad, a prolongar la vida, a reducir la aparición de tumores, a inhibir las inflamaciones y a aumentar la capacidad de memoria en la vejez. En los seres humanos, una cura de pseudoayuno de cinco días de duración que se siga cada tres meses puede reducir los marcadores de envejecimiento, diabetes, cáncer y de enfermedades cardiovasculares, como son los niveles de colesterol, la presión arterial y el nivel de azúcar en la sangre, especialmente en personas con niveles altos de estos parámetros.
El principio del pseudoayuno también ha demostrado ser eficaz para estandarizar una intervención a distancia que combine algunos de los efectos del ayuno. No obstante, en este aspecto queda todavía mucho por mejorar. En los estudios sobre el pseudoayuno, el cumplimiento normativo es en general bajo porque a menudo a los sujetos no les gustan ciertos componentes de la dieta. Es muy probable que esta situación se deba al hecho de que los programas que imitan el ayuno consisten en comidas deshidratadas y listas para consumir, optimizadas para una larga conservación. Otras estrategias, como los programas que utilizan alimentos frescos, podrían arrojar una tasa de aceptación mayor. El BOX AYUNO de Buchinger Wilhelmi es diferente.